domingo, 28 de octubre de 2012

Como una puta gilipollas



Parpadeé, me quedé mirando el salón con las imágenes pasando por mi cabeza igual que una puta gilipollas que acaba de ver algo que le afecta bastante y que no hace nada. Igual que Bambi se quedó mirando como su madre moría sin poder moverse. Acorralada y con miedo. Rocío empezó a mirarme, primero en modo pregunta y después le entró pánico, comenzó a removerse inquieta y Sara esbozó una sonrisa. Algo dentro de mí explotó. Comencé a gritar, había sido demasiado, mi relación Adrián, mi discusión con Jaime, su beso con Mario, mi vida entera se había desmoronado por su culpa.

-FUERA DE MI CASA- grité.

-Alicia, no lo entiendes ¿verdad?- comentó ella.

-NO TENGO NADA QUE ENTENDER- continué- HE DICHO QUE FUERA DE MI CASA.

Lorena intentó sujetarme, lo chicos entraron en casa apresurados, Celia los había llamado, Daniel trató de contenerme pero aquello parecía inútil. Adrián cruzó el umbral de la cocina bufando, me abofeteó y agarró a Sara por los pelos. “Jódete zorra” pensé. Yo no acostumbraba a ser así, mala, desagradecida. El bofetón hizo su efecto, me safé del agarre de Daniel y Omar y avancé desde mi posición hasta donde Adrián sujetaba a la supuesta Princesa Blogger que no paraba de gimotear y pedir ayuda, ninguno se la ofreció ni mostró la menos compasión. Mi gemela trataba de no mirar, y tenía la mano delante la boca intentando reprimir todos los gritos, Pablo abrazaba a Celia que miraba con desprecio la escena y que iba a pasar. Lentamente Adrián me susurró algo al oído, por el rabillo del ojo pude comprobar cómo Lorena miraba con enfado. No me importó, sonreí y simplemente me decidí por fin a asentirle a mi amigo que soltó a Sara. Jugueteó con la extensión de pelo rubio que acababa de arrancar y la tiró por la ventana más cercana que estaba abierta.

Por las mejillas de aquella chica que en un tiempo pasado fue mi amiga corrían lágrimas, mi cara de pena tan falsa no pudo hacer otra cosa que más lloriqueos. Ella sabía bien que no podía hacer nada, la sentamos en el sofá y nos reunimos a su alrededor. Cecu cerró la puerta y ocupó un lugar entre Pablo y Lidia. Izan tomó la palabra como acostumbra a hacer en este tipo de situaciones y yo ya calmada le miré.

-Bien, explícate ya, tienes dos minutos, si no me convence, Mario querrá tener unas palabras contigo.

Nos miró de una forma que daba a entender su situación de carencia de información. Lucía abrió la boca, Jaime dirigió la mirada a Patricia y esta a su vez a Sofía. Recorrí con mis ojos todos y cada uno de los rostros de mis amigos a cada cual más alucinado hasta por fin detenerme en Alejandro.

¿Reacción de Claudia? Estallarse. Aquello fue increíble. Sara seguía sin tener ni la más remota idea de qué le estábamos hablando y se encogió de hombros.

-Estás diciendo que no tienes ni idea de lo de la Princesa Blogger- masculló Lidia.
-Haber, sé que la Princesa os está acosando, no le caéis bien, como se suele decir, os tiene entre ceja y ceja- empezó Sara- no sé mucho más, tenía constancia de que la andabais buscando y que suponías tener a la culpable, jamás pensé que me señalaríais a mí.

Arqueé una ceja y la miré a los ojos, azules igual que el cielo una mañana de primavera. Sin pausa continuó.

-Sé que hice daño, mucho daño, que mentí y fingí. Que hablé de falsos rumores. Pero queridos era un patio de recreo y en esos sitios todo se rige por la…

-…ley del más fuerte- terminé la frase- No se puede ganar la fama sin haber vivido lo duro antes, o pisas o te pisan es ley de vida.

-Y a la señorita no le gustaban las marcas de pisadas- ironizó Mario- pues te presento a la horma de tu zapato FALSA.

Izan carraspeó y las miradas se volvieron frenéticas, igual que los labios de Sofía cuando tenía algo importante que decir, o Lucía y yo moviéndonos por la discoteca al ritmo de La la love, o quizás era parecido a cómo Jaime repartía las cartas en una partida de póker de aquellas ilegales que solía ir a jugar a los barrios bajos. Fuera como fuera aquella habitación estaba sobrecargada de gente, emociones y sobre todo algo más importante. El sonido del móvil de Omar nos despertó de nuestros pensamientos. Miró la pantalla y se quedó frío, luego nos la enseñó.

“A todos nos gusta jugar, que pena que esta vez la que gané sea yo”


Princesa Blogger.



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